martes, 17 de septiembre de 2013

El amor es lo que queda, después de mi muerte



El amor es lo que queda, después de mi muerte


El Amor es el recuerdo, cuando no está; La añoranza, cuando se ausenta; La alegría, cuando aparece; El pesar, cuando entristece; El espasmo, cuando te roza; El temblor, cuando te nombra; Es letras escritas en cuartillas de papel, cuando nada se tiene que contar; Es el desvelo cuando duerme, la ensoñación cuando despierta y un sueño cuando no lo tienes.

El amor, al final, es lo que queda, de lo que muere.

Sin embargo, no estás, aunque te busque. Y te añoro, sin conocerte. Lloro, porque no apareces, y tiemblo ¡dios! tiemblo porque no me rozas. Porque no me tienes.

¿Quién eres? ¿Dónde te metes?

Escribo soñando, soñando que tengo, lo único que deseo. Convulsiono simplemente imaginándote, y sangro deseo, por cada poro, por cada beso que dejo en mi espejo.

Pinto paredes, creyendo que son techos, dibujando soles, que quedan a la altura del suelo. Y lo arreglo, girándome entero, como si fuese yo el errado, porque sin ti, no piso el mundo. No sé dónde me encuentro.

¿Dónde estás? No te tengo, no te encuentro, pero te cosecho. Y si el amor es el recuerdo, falta aún presente que acune mi desvelo, que te deje en mi memoria.
Que falta tu presencia, para que tenga vida, simplemente vida. Nada más que vida.

            Solamente vida.

Porque quiero morir pronto, para dejar que permanezca en esencia, sin conocerte, mi amor. Que sólo tú, será lo que quede, detrás de mi muerte. Amor.


 Texto: Toño Diez. 
 Foto: Nicolás Saracchini Fotografias